Archive for the 'Católico' Category

Un compañero tenor que ha cantado para B16: el Pavarotti de la Siria

Ghazar (Lazzaro) Bedros es un compañero genial que va conmigo a clase en la Gregoriana. Nació en el año 1985 en Aleppo (Siria) de una familia de origen armeno-católico. Es seminarista en el Pontifico Colegio Armeno de Roma. Empezó sus estudios de filosofía en Líbano y, más tarde, en Roma; ahora está a punto de terminar teología en la Gregoriana.

Lazzaro es uno de los compañeros más alegres y divertidos de la clase. Derrocha simpatía, cercanía, sencillez… siempre está contento, te saluda gritando tu nombre desde la otra parte de la clase, hace bromas, es todo alegría…. Pero además, por lo que dicen, tiene una bonita voz (aunque yo no entiendo demasiado de música) ha recibido muchas clases y es un gran Tenor. Es el Pavarotti de la Siria.

Durante el último Sínodo ha colaborado como asistente y, por petición del card. Sandri –prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales– de quien es buen amigo, cantó delante del Papa en la comida de clausura del Sínodo. ¿Qué le cantó?  ¡¡¡¡Nada más y nada menos que “o Sole Mio”!!!

Lazzaro lo cuenta con gran emoción: las palabras de agradecimiento de B16, su mirada llena de ternura y sencillez, sus manos, sus gestos… ¡todo le impresionó muchísimo!

Os dejo algunas fotos del acontecimiento. Al hacer clik sobre la foto se puede ver ampliada.

¡Felicidades Lazzaro!

13242_2310201013243_2310201013244_2310201013253_23102010Ghazar canta al santo padre 1Santo Pdare   Ghazar 3

Las declaraciones de B16: ¿una novedad?

Ha sido la noticia del fin de semana (una pena por otra parte) TEB ha transcrito los párrafos de la entrevista.

Muchos medios y personas dicen que B16 es el primero en hablar de estas cosas y el primero en dejar las puertas abiertas al uso del profiláctico. Eso es mentira o, al menos, no es correcto.

Pablo VI, en la encíclica Humanae Vitae, escribe después de hablar de los medios ilícitos para la regulación de nacimientos:

La Iglesia, en cambio, no retiene de ningún modo ilícito el uso de los medios terapéuticos verdaderamente necesarios para curar enfermedades del organismo, a pesar de que se siguiese un impedimento, aun previsto, para la procreación, con tal de que ese impedimento no sea, por cualquier motivo, directamente querido.

(Humanae Vitae, 15)

Aquí el Papa abrió una puerta ha ciertas excepciones. Existen otras (no voy a entrar en casuística). Hay que tener una cosa siempre clara: El preservativo falsifica el significado esponsal del cuerpo. Lo que no puede hacerse es negar la mayor para que así, los curas y teólogos, nos evitemos problemas (fruto del síndrome de la tacita de chocolate). Hay que dar gracias a Dios por tener un Papa que se enfrenta sin miedo a los interrogantes que se le presentan a la Iglesia y a los cristianos.

Dos tipos de error (II de II)

La biografía de Frank McCourt es, en el fondo, la historia de un hombre que pierde la fe. El fragmento que enlacé ayer no es sino el único momento en toda su vida en que un sacerdote ejerce su papel de pastor. Todo lo demás que cuenta acerca de cómo le hablaron de Dios está impregnado de un fortísimo moralismo. Cada persona que habló a Frank McCourt sobre Dios lo hizo presionándole, despreciándole, abusando de su poder… e incluso un sacerdote intentó abusar de él sexualmente. Y esto es grave: Frank pudo haber conocido al Dios que se hace hombre por amor y que muere por la redención de nuestros pecados (de gratis); pero en lugar de eso conoció a un Dios que le exigía, mediante el castigo de la pena eterna, ser perfecto como Él y su Hijo son perfectos.

Y ese Dios del que le hablaron a Frank McCourt, todo sea dicho, nos lo hemos inventado los hombres con tanto comer de la manzana. Ese Dios no existe.

Otra obra autobiográfica que leí hace poco es “Blankets” de Craig Thompson: un cómic sobre la juventud y el primer amor del autor. Una maravilla en todos los niveles: dibujo, guión, narrativa… y una pena en el nivel humano: Craig también perdió la fe por cómo le predicaron.

Me falta discernimiento para identificar con más detalle los motivos por los que cada uno de los dos pierde la fe. Pero creo que todo está muy relacionado con estos dos versículos del evangelio de San Lucas:

“¡Ay de vosotros también, intérpretes de la ley! porque cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros ni aún con un dedo las tocáis.” (Lc 11, 47)

“¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley! porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis.” (Lc 11, 52)

Pero como dice Descartes, hay dos tipos de errores: la excesiva precipitación y la excesiva prevención. Así, el error opuesto a este moralismo es el de aquél que vive y dice como si las obras del cristiano, por el perdón de Dios, no tuvieran trascendencia alguna.

Es complicado tener el discernimiento, la luz y la sabiduría adecuada para hablar sobre esto. Yo no la tengo (disculpad, por tanto, mi osadía al atreverme a escribir), por lo que pido que me permitáis, sencillamente, que únicamente cite unos versículos de Jeremías:

“Por tanto, así dice Yahveh Sebaot: no escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os están embaucando. Os cuentan sus propias fantasías, no cosa de boca de Yahveh. Dicen a los que me desprecian: <<Yahveh dice: ¡Paz tendréis!>> y a todo el que camina en terquedad de corazón: <<No os sucederá nada malo>>.

(…) En los días futuros os percataréis de ello: Yo no envié a esos profetas, y ellos corrieron. No les hablé, y ellos profetizaron. Pues si asistieron a mi consejo, hagan oír mi palabra a mi pueblo, y háganle tornar de su mal camino y de sus acciones malas.” (Jer 23, 16-18.21-22)

“No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto porque yo Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso…” (Éx 20, 4-5)

Dios es un misterio. La manera en que es celoso de nuestras acciones y al mismo tiempo las perdona todas, otro misterio. Del mismo modo que el infierno es un misterio. Y el juicio, otro. No lo adelantemos.

Dos tipos de error (I de II)

Os pongo en antecedentes: Frank McCourt se ha criado en Limerick, lo más pobre y moralista de la Irlanda católica. Allí han muerto tres de sus hermanos y ha visto cómo su padre les abandonaba a causa del alcoholismo. Allí, el día de su 16º cumpleaños sale a pasear atormentado por una idea: Theresa, hija de una familia rica con la que ha estado acostándose, ha muerto a causa de la tisis y va a ir al infierno. Donde probablemente, vaya él también.

… me paseo por las calles de Limerick hasta que la lluvia me hace entrar en la iglesia de los franciscanos, donde esta San Francisco entre sus pájaros y sus corderos. (…)

Estoy tan débil por el hambre y por el llanto que estoy a punto de caerme al suelo, ¿y tendrías la bondad de ayudarme, Dios o San Francisco?, porque hoy cumplo dieciséis años, y he pegado a mi madre y he mandado a Theresa al infierno y me he hecho pajas por todo Limerick y por toda su comarca, y tengo miedo de la rueda de molino atada a mi cuello.

Un franciscano se acerca a él y le habla.

– ¿Querrías confesarte?

– No puedo, padre. He hecho cosas terribles.

– Dios perdona a todos los que se arrepienten. Envió a Su único Hijo Amado para que muriera por nosotros.

– No puedo contárselo, padre. No puedo.

– Pero puedes contárselo a San Francisco, ¿verdad?

– Ya no me ayuda.

– Pero tú lo quieres, ¿verdad?

– Sí. Me llamo Francis.

– Entonces cuéntaselo a él. Nos quedaremos aquí y tú le contarás las cosas que te inquietan. Si yo te escucho aquí sentado no seré más que los oídos de San Francisco y de Nuestro Señor.

Hablo con San Francisco, le hablo de Margaret, Olivier, Eugene, de mi padre que cantaba Roddy McCorley y no traía dinero a casa, de mi padre que no enviaba dinero de Inglaterra, de Theresa y el sofá verde, de mis pecados terribles en Carrugogunnell, de por qué no pudieron ahorcar a Hermann Goering después de lo que hizo a los niños pequeños, cuyos zapatos estaban esparcidos por el campo de concentración, del hermano jesuita que me cerró la puerta en las narices, de cuando no me dejaron ser monaguillo, de mi hermano pequeño Michael que andaba por el callejón con el zapato roto, de mis ojos enfermos que me avergüenzan, de las lágrimas en la cara de mamá cuando le di una bofetada.

El padre Gregory me dice:

– ¿No querrías quedarte aquí sentado en silencio y rezar unos minutos más?

(…) Mira a San Francisco y al sagrario e inclina la cabeza, y yo supongo que está hablando con Dios. Después me dice que me arrodille, me da la absolución, me dice que rece tres avemarías, tres padrenuestros, tres glorias. Me dice que Dios me perdona y que yo debo perdonarme a mí mismo, pues sólo cuando amas a Dios en ti mismo puedes amar a todas las criaturas de Dios.

– Pero yo quiero saber si Theresa Carmody está en el infierno, padre.

– No, hijo mío. Seguro que está en el cielo. Sufrió como los mártires antiguos, y Dios sabe que ésa es una pena suficiente. No dudes de que las hermanas del hospital no la dejaron morir sin un sacerdote.

– ¿Está seguro, padre?

– Lo estoy, hijo.

Me bendice otra vez, me pide que rece por él, y yo troto feliz por las calles lluviosas de Limerick, pues sé que Theresa está en el cielo y ya no tose.

Fragmento de Las Cenizas de Ángela

Primero de los tres libros autobiográficos de Frank McCourt

Verbum Domini

El pasado Jueves se hacía pública la Exhortación apostólica postsinodal “Verbum Domini” sobre la Palabra de Dios en la vida y misión de la Iglesia.

El Sínodo de Obispos (reunión de todos los obispos) realizado en Roma en  Octubre de 2008 le pidió al Papa que escribiese esta Exhortación, y el Papa, siempre humilde y obediente, ha cumplido este mandato.

La Exhortación comienza así:

Exhortación Apostólica Postsinodal Verbum Domini del Santo Padre Benedicto XVI al Episcopado, al Clero, a las Personas Consagradas y a los Fieles Laicos sobre la Palabra de Dios en la vida y misión de la Iglesia

Osea, que va dirigida a TODOS. No sólo a los sacerdotes o a los obispos o a los consagrados; a TODOS.

Por eso, aquí, os dejo el enlace desde el cual la podéis descargar y leer en un bonito formato.

¡Toma y lee! (san Agustín)

There be dragons: nueva película sobre san Josemaría

En primavera de 2011 –qué curioso, las cosas buenas y nuevas casi siempre en primavera– estrenarán una nueva película sobre san Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975), fundador del Opus Dei. Por al trailer parece que se centra en los tiempos de la Guerra Civil española en los que Josemaría tuvo que sufrir –como tantos sacerdotes y religiosos– una gran persecución. Cuando estalla la guerra Josemaría está en Madrid de dónde tendrá que escapar a los pirineos y luego a Burgos. Aquí os dejo el trailer de una película que creo no dejará a nadie indiferente:

Frère Luc

Este fin de semana he tenido la oportunidad de ver en el cine la película “uomini di Dio” (no sé cómo han traducido la película al español) sobre los monjes de Thiberine asesinados en Algeria en 1996. La historia de sus vidas es impresionante, la película está muy bien hecha, al menos a mi me ha emocionado. Algunos dicen que un poco larga… yo creo que es necesario para poder explicar realmente en qué consistió su vida y su martirio. Podéis ver algún trailer aquí y aquí.

Pero hoy yo quería hablaros de frère Luc. Era unos de estos siete monjes. Había nacido en Francia en 1914 y estudiado medicina antes de entrar en 1941 en la abdía de Aiguebelle en Francia. En el monasterio de Thiberine, donde llegó en 1946, se dedicó a curar enfermos de los poblados cercanos al monasterio; durante 50 años curó a todos gratuitamente, sin distención de raza o religión. Tenía una carácter un poco difícil pero lleno de humanidad y siempre con una broma en los labios.

Hace ya algunos años tuve la oportunidad de ver un documental sobre su vida durante un retiro en Chateauneuf-de-Galaure (Francia). El documental emepzaba con una frase suya que me impresionó profundamente:

El miedo es la ausencia de fe, la fe transforma la angustia en confianza

El había dicho que quería que el día de su funeral sonase la canción de Edit Piaf “Non, je ne regrette rien”. No era simplemente el deseo de un simpático anciano, la letra dice:

No, nada de nada, yo no me arrepiento de nada;

ni del bien que me han hecho, ni del mal;

todo esto me da igual, no me arrepiento de nada,

porque mi vida, porque mis alegrías, hoy, comienzan contigo

 


Una luz en la noche

"Observad con más frecuencia las estrellas. Cuando estéis apesadumbrados mirad las estrellas o el azul del cielo. Cuando os sintáis tristes, cuando os ofendan…entreteneos… con el cielo. Entonces vuestra alma encontrará el sosiego" Pavel A. Florenskij

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