Archive for the 'Biblia' Category

La Presentación de la Santísima Virgen María en el Templo

Ayer, por ser el último Domingo del año litúrgico, celebramos la festividad de Cristo Rey. Pero también, el 21 de Noviembre celebramos la festividad de la Presentación de la Santísima Virgen María en el Templo. Esta fiesta nace a raíz de la dedicación de la iglesia de Santa María la Nueva en Jerusalén en el año 543 que fue construida cerca del Templo. Los orígenes de esta fiesta, sin embargo, hay que buscarlos en el escrito apócrifo «Protoevangelio de Santiago».

Según este evangelio apócrifo María fue llevada al Templo de Jerusalén cuando tenía tres años hasta los doce, así María pasó en Jerusalén toda su infancia. Puesto que María era de la tribu de David, tenía el privilegio, junto con otras jóvenes, de tejer el velo del Templo. La literatura rabínica confirma el hecho de que algunas jóvenes confeccionaban cada año dos velos para el Templo. «El velo del templo (nos cuenta Rabbì Simón ben Gamaliel en el Talmud) tenía un espesor de un palmo. Estaba trenzado con setenta y dos cordones compuestos cada uno de ellos por veinticuatro hilos. La longitud era de cuarenta codos y la anchura de veinte. Ochenta y dos jóvenes lo tejían. Se confeccionaban dos por año. Hacía falta la ayuda de trescientos sacerdotes para moverlo»

Para captar el verdadero alcance de la afirmación del «Protoevangelio de Santiago» hay que recordar que, en la teología judía, el templo de Jerusalén no era más que una copia del verdadero Templo, que se encontraba en el cielo. El templo de Jerusalén es el lugar de la Presencia de la gloria de Dios, el lugar de Dios en medio de los hombres. El Templo, dice un Midrásh, es imagen del cuerpo. En el Templo se encontraba el candelabro de siete brazos (menoráh); en el cuerpo del hombre hay siete puertas en la cabeza que la iluminan…

¿Cómo fue el crecimiento de María en el Templo?, ¿qué hacía María en el Templo? A estas preguntas San Máximo el Confesor responde:

El crecimiento de María fue un crecimiento en lo secreto, alimentada por un ángel, cercana siempre a las Escrituras que guardaba en su corazón, su alma estaba siempre llena de amor hacia los hombres y hacia Dios…

En el Templo, María, lee y medita las Escrituras, que conocía de memoria. Todo allí le hablaba del Mesías, el esperado de las gentes. En el Templo María se prepara para la irrupción inminente del Xaire del ángel Gabriel. En el Templo medita la palabra día y noche, y mientras teje el velo que cubre la Presencia de Dios, recuerda las palabras del salmo 139: «Me has tejido en el vientre de mi madre». María estaba destinada a ser un templo vivo de la divinidad.

La fiesta que ayer recordamos pero que no pudimos celebrar no nos recuerda sólo las obras que Dios hizo en María. Todo lo que se dice de María se dice también de la Iglesia y de cada cristiano. También nosotros estamos llamados a vivir consagrados a Dios, a ser morada y Templo del Señor en medio de este mundo que le espera sin saberlo y que no conoce su amor.

Y así, esta fiesta, nos prepara también para el Adviento que ya se acerca.

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El Evangelio cuerpo de Cristo

Interesantes palabras de un santo del s. IV

«Nosotros leemos las Sagradas Escrituras. Yo pienso que el Evangelio es el Cuerpo de Cristo; yo pienso que las Sagradas Escrituras son su enseñanza. Y cuando él dice: “Quién no come mi carne y bebe mi sangre” (Jn6,53), aunque estas palabras puedan entenderse como referidas también al Misterio [eucarístico], sin embargo, el cuerpo de Cristo y su sangre es realmente la palabra de la Escritura, es la enseñanza de Dios. Cuando acudimos al Misterio [eucarístico], si cae una partícula, nos sentimos perdidos. Y cuando estamos escuchando la Palabra de Dios, y se nos vierte en el oído la Palabra de Dios y la carne y la sangre de Cristo, mientras que nosotros estamos pensando en otra cosa, ¿cuántos graves peligros corremos?»

(San Jerónimo, citado por B16 en la Exhortación Verbum Domini)

Verbum Domini

El pasado Jueves se hacía pública la Exhortación apostólica postsinodal “Verbum Domini” sobre la Palabra de Dios en la vida y misión de la Iglesia.

El Sínodo de Obispos (reunión de todos los obispos) realizado en Roma en  Octubre de 2008 le pidió al Papa que escribiese esta Exhortación, y el Papa, siempre humilde y obediente, ha cumplido este mandato.

La Exhortación comienza así:

Exhortación Apostólica Postsinodal Verbum Domini del Santo Padre Benedicto XVI al Episcopado, al Clero, a las Personas Consagradas y a los Fieles Laicos sobre la Palabra de Dios en la vida y misión de la Iglesia

Osea, que va dirigida a TODOS. No sólo a los sacerdotes o a los obispos o a los consagrados; a TODOS.

Por eso, aquí, os dejo el enlace desde el cual la podéis descargar y leer en un bonito formato.

¡Toma y lee! (san Agustín)

Evangelio ¿buena noticia?

Hemos escuchado, e incluso repetido, ad nauseam, que “Evangelio” quiere decir “Buena Noticia”. Pero ¿responde esta traducción a la esencia de esta palabra griega?

Como ya han habido personas que lo han explicado mucho mejor que yo, os dejo sus palabras –siempre, seguro, más certeras que las mías-. El texto está entresacado de un libro que todo cristiano debería leer. El autor se llama Benedicto XVI y el libro “Jesús de Nazaret”. Un libro que tiene por objetico, como el mismo B16 afirma: favorecer un crecimiento de la relación viva del cristiano con Jesús” ¡Vaya propósito! Se trata más bien de una gracia ¿no?

Aquí va el texto:

«¿Qué es realmente el Evangelio?

Recientemente se ha traducido como «Buena Noticia»; sin embargo, aunque suena bien, queda muy por debajo de la grandeza que encierra realmente la palabra «evangelio». Este término forma parte del lenguaje de los emperadores romanos, que se consideraban señores del mundo, sus salvadores, sus libertadores. Las proclamas que procedían del emperador se llamaban «evangelios», independientemente de que su contenido fuera especialmente alegre y agradable. Lo que procede del emperador —ésa era la idea de fondo— es mensaje salvador, no simplemente una noticia, sino transformación del mundo hacia el bien.

Cuando los evangelistas toman esta palabra —que desde entonces se convierte en el término habitual para definir el género de sus escritos—, quieren decir que aquello que los emperadores, que se tenían por dioses, reclamaban sin derecho, aquí ocurre realmente: se trata de un mensaje con autoridad que no es sólo palabra, sino también realidad. En el vocabulario que utiliza hoy la teoría del lenguaje se diría así: el Evangelio no es un discurso meramente informativo, sino operativo; no es simple comunicación, sino acción, fuerza eficaz que penetra en el mundo salvándolo y transformándolo. Marcos habla del «Evangelio de Dios»: no son los emperadores los que pueden salvar al mundo, sino Dios. Y aquí se manifiesta la palabra de Dios, que es palabra eficaz; aquí se cumple realmente lo que los emperadores pretendían sin poder cumplirlo. Aquí, en cambio, entra en acción el verdadero Señor del mundo, el Dios vivo.»

Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, Madrid 2007, pp. 73-74

Por cierto he leído que para Cuaresma sale la segunda parte del libro. Repito: imprescindible.

Sabiduría popular

“Un niño había acudido con sus padres a una función del circo, donde se había quedado muy impresionado con el enorme tamaño y la fuerza descomunal de los elefantes. Al acabar la función y salir del recinto, vio cómo uno de los elefantes era amarrado mediante una cadena a una pequeña estaca clavada en el suelo. Se quedó pasmado de ver que tan corpulento animal no fuera capaz de librarse de la pequeña estaca, y que de hecho no hiciera ni el más ínfimo esfuerzo por conseguirlo.

Decidió preguntarle la causa a uno de los empleados, el cual le respondió:

-Es muy simple, desde muy pequeño ha estado amarrado a esa estaca, y como entonces era incapaz de liberarse, ahora no sabe que esa estaca es muy poca cosa para él. Lo único que recuerda es que no podía escaparse y por eso ahora ni siquiera lo intenta”.

¡Ánimo!, sólo son pequeñas estacas. “No digas: «Soy un muchacho», pues adondequiera que yo te envíe irás”. (Jr 1,7)

El camino del ser humano

La Esritura marca todo un camino de crecimiento y educación del ser humano… en ella encontramos cómo vivir nuestra relación con los hombres, con lo creado y con Dios.

Un pasaje que he léído estos días me ha resultado especialmente sugerente, os lo dejo para vuestra meditación:

Hay seis cosas que el Señor aborrece, 
y siete que le son detestables:
los ojos que se enaltecen, 
la lengua que miente, 
las manos que derraman sangre inocente,
el corazón que hace planes perversos, 
 los pies que corren a hacer el mal,
el falso testigo que esparce mentiras,
y el que siembra discordia entre hermanos.

(Proverbios 6, 16-19)

Todo un programa de vida ¿no?

Y ahora escribid para vosotros este cántico…

El otro día un seminarista de la diócesis de Roma me hablaba de las excelencias que tiene el escrutar la Palabra de Dios con el ordenador y con uno de los numerosos programas que existen para el estudio de las Sagradas Escrituras. Es más rápido, accedes a mayor cantidad de textos, mucho más cómodo y práctico, no tienes que escribir… y, la verdad, es que en esto no le falta razón. Pero en ese momento me di cuenta de que algo no encajaba. Y en ese mismo instante me vino a la cabeza un texto de la tradición hebrea que había leído recientemente. No se lo comenté pues no me apetecía hundirlo en las heces de su necedad en ese momento. Además se acaba de comprar un Mac y está muy emocionado. Estas cosas hay que tratar de respetarlas…

Casi al final de libro del Deuteronomio encontramos estas palabras dirigidas por Moisés al pueblo de Israel: «Y ahora escribid para vosotros este cántico» (Dt 31, 19)

La tradición rabínica ha comentado este pasaje subrayando la importancia de que cada hebreo escriba, de su puño y letra, las escrituras. Estas palabras también forman parte de uno de los 613 preceptos recogidos por Maimonedes que forman parte de la tradición hebrea y que todo judío piadoso debía vivir. También el Talmud comenta en varios de sus tratados estas palabras del Deuteronomio. El comentario de la Tradición de los sabios de Israel es el siguiente:

«Es el precepto con el cual se nos ordenó que cada varón tenga un Rollo de la Torá para sí. Si ha de escribirlo con su propia mano éste pues es muy alabado y es mejor, como dijeron: “Si lo escribió, el versículo se lo considera como si lo hubiera recibido del Monte Sinaí”. Si no le es posible escribirlo con su propia mano está obligado a comprarlo o pedirá que lo escriban para él. Es lo que Él, exaltado sea, dijo: Escribid para vosotros este cántico −y “este cántico” se refiere a toda la Torá− pues no está permitido escribir la Torá por secciones»

¡Como si lo hubiera recibido del Monte Sinaí! ¿No os resulta impresionante? Escribir la Palabra de Dios nos iguala a Moisés que al pie del Sinaí recibió toda la Torá de parte de Dios. Que cada uno de nosotros reserve parte de su tiempo para escribir de su propio puño y letra la Palabra de Dios no es baladí, se trata de un don, una gracia, pero también un precepto; hacerlo es ponerse en disposición de recibir la Palabra de manos del mismo Dios, como si estuviésemos en el Sinaí. Ponerse a escribir la Palabra es querer y creer que la Palabra de Dios habite en nosotros.


Una luz en la noche

"Observad con más frecuencia las estrellas. Cuando estéis apesadumbrados mirad las estrellas o el azul del cielo. Cuando os sintáis tristes, cuando os ofendan…entreteneos… con el cielo. Entonces vuestra alma encontrará el sosiego" Pavel A. Florenskij

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